Visitamos el famoso parque nacional Yala, conocido por los leopardos que tan difícil parece ser encontrarlos.

Quedamos a las 4 de la mañana con nuestro ya amigo y driver Kalú.

El día antes le conocimos al llegar a Tissaharama. Al llegar a hostel reservado nos pusieron en contacto con él directamente para organizar la visita del safari del parque nacional Yala. No podíamos haber tenido un mejor anfitrión de la zona ya que al conocernos nos invitó e integró con su comunidad en una auténtica celebración de boda cingalesa.

El pack completo de dia de safari nos costó un total de 11500rp (55€) por persona. 

Nos recogió a las 4 am con su jeep y fuimos solos en el vehículo durante toda la excursión. 

El parque abre a las 6 de la mañana pero al haber tantos jeeps se forma una cola importante al llegar, por eso la antelación. 

Tardamos aproximadamente una hora en llegar al lugar. Nos congelamos de frio durante el trayecto ya que vamos al aire libre en el vehículo y aún no ha salido el sol. Es importante llevar algo de abrigo hasta que empiece a calentarse el día. A nosotros nos fastidió mucho esta circunstancia. 

No obstante, lo bueno del madrugón es presenciar el amanecer en plena naturaleza. 

Es aún de noche y apreciamos una imponente y preciosa luna durante la espera.

Entramos de los primeros al parque y fuimos muy afortunados ya que nada más entrar nos cruzamos con un leopardo pasando delante nuestro por el camino por donde íbamos.  En seguida se escondió por los matorrales pero ya nos sentimos muy contentos al verlo. Habíamos leído y nos habían informado previamente que es complicado llegar a verlos. En bastantes ocasiones excursionistas se quedan con las ganas y han de volver sin haberlo visto

El parque esta dividido en varias zonas o bloques, la más concurrida por animales es la numero 1 donde hicimos nuestro recorrido. 

Nunca habíamos  hecho ningún safari antes y no sabíamos lo que nos encontraríamos. Sinceramente, aunque cumplió mis expectativas, no me pareció algo alucinante. Desde la ignorancia me imaginaba que veríamos muchos más animales en campo abierto, tipo África. Pero no es así. Te llevan por caminos muy estrechos con bosques frondosos a los lados, hay zonas también abiertas donde las vistas son increíbles; lagos, charcas, zonas rocosas y arboledas donde los animales caminan a sus anchas. 

Se forman a veces atascos entre los jeeps que van en direcciones opuestas rozando las ramas de los arboles de al rededor. En alguna situación hay que andar con ojo de no clavarte alguna al arrimarse tanto a los laterales del camino. 

Vemos cocodrilos cual estatuas inmóviles en sus charcas tomando el sol.

Encontramos un pavo real haciendo la mítica danza de seducción con sus plumas a relucir. 

Pájaros coloridos varios, un águila en la copa de un árbol enorme. Varias familias de jabalíes, también algunos tipo hurones, lagartos gigantes, búfalos, etc.

De repente un montón de jeeps parados en medio del camino. Nos dicen que hay un leopardo descansando en un árbol. Por más que miramos no distinguimos nada. Claro, los usuarios van bien preparados con catalejos. Nos imaginamos que allí está a lo lejos. Saco varias fotos con mi cámara reflex dándole a tope al zoom para ver luego si lo reconocemos. 

Hacemos una parada en la playa del parque. Preciosa por cierto. El sol ya aprieta, vamos al baño, fumamos un cigarro y vuelta a la búsqueda de más animales.

Nos dirigimos ahora a ver si encontramos elefantes. En seguida vemos uno tras los matorrales comiendo. Después de un rato nos cruzamos con otro delante nuestro. 

En seguida se esconde y nos ofrece la cara con actitud de defensa. Nos sabe mal molestarle. 

Nos damos por satisfechos con la experiencia vivida y la aventura en el parque nacional. 

Kalu, nuestro anfitrión

Estamos agotados después de haber dormido tan solo 3 horas después de la fiesta cingalesa del día anterior.

No tenemos más energía y terminamos así el tour del safari Yala. Nos vamos felices a descansar. 

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