Durante nuestra estancia en Tissamaharama, tuvimos la suerte de ser invitados a una auténtica fiesta de bodas al estilo cingalés.

Cogemos el autobús desde Galle por la mañana dirección Kataragama.

Llegamos a Tissamaharama después de unas 3 horas y pico en un viaje de aventura al estilo cingalés. Con música a tope y gente continuamente subiendo y bajando del autobús sin a penas espacio y a una velocidad de locura. 

Nos alojamos en un hostal de la zona cerca del pueblo junto a un lago y campos de arroz. La estampa es preciosa. Nuestra intención en esta etapa es hacer el famoso safari del parque nacional de Yala. Nada más llegar preguntamos para organizarlo y nos ponen en contacto con un chico que gestiona el tema. Kalú, un chico de aquí, viene al rato y nos explica cómo funciona la excursión y las opciones que tenemos para elegir.

Después de cerrar el tema con él parece que le caemos bien y nos ofrece la oportunidad de asistir esa misma tarde/noche a una celebración de boda de un amigo suyo del pueblo.

Aceptamos sin pensarlo emocionados ante la propuesta. ¡Presenciaremos una autentica fiesta de bodas cingalesa!

Nos recoge en el hostel a las 7 de la tarde. La fiesta comienza a partir de las 8 y durante este tiempo iremos a comprar unas cervezas y beber un poco antes de asistir al evento.

Todo en Asia suele ser una aventura cuando te integras con la gente local. Las situaciones en las que te ves pueden ser muy surrealistas. 

Acabamos bebiendo en un bote amarrado del lago de la zona a oscuras y curioseando sobre sus costumbres y cultura. Sobre todo poniéndonos en situación respecto al plan que nos espera. 

Según lo que nos dice Kalu las bodas en Sri Lanka generalmente aún son concertadas. Las familias tienen la decision final sobre el enlace y prima la posición social y económica ante el amor. 

Nos cuenta que hay casos y casos. Él por ejemplo desobedeciendo a su familia y después de luchar durante años, finalmente consiguió casarse con la mujer que quería. 

La celebración suele durar varios días. El hecho de casarse es algo super importante en su cultura. Según él, solo conciben la opción de casarse una y única vez en la vida. 

Algo a destacar, es que la mujer ha de ser “honesta” para el compromiso. Es decir, tiene que ser pura y no haber tenido relaciones antes. Para ello, como en la etnia gitana, hacen la prueba del pañuelo durante la primera fase de la boda. La madre del novio será la encargada de comprobar que este todo en orden. Las mujeres suelen por lo general ser más jóvenes que los hombres y como he mencionado antes, la familia ha de aprobar ese matrimonio para que se lleve a cabo. 

Está muy mal visto que sin estar casados se relacionen entre sí, no pueden dejarse ver en público porque sería una falta de respeto. Por eso suelen verse a escondidas, en zonas como las playas de noche donde nadie pueda percatarse de su relación. De hecho, nos cuenta, si alguien les viera por casualidad, lo contarían y podrían acabar por tener problemas con la familia y la gente del pueblo por juntarse sin estar casados. 

Acabamos las cervezas y nos dirigimos hacia la fiesta. Está cerca del lago donde nos encontramos y Kalu nos lleva en moto. Los 3 en una mini scooter sin cascos en la oscuridad y por caminos de cabras. Aun así no sentimos inseguridad en ningún momento y confiamos plenamente en él. Toda la gente local que hemos conocido por el país es muy amigable y especialmente simpática.

Oímos ya la música y vemos las luces en medio del campo

Aparcamos y nos aproximamos a la zona donde tienen diferentes espacios saludando a todos los allí presentes sonriéndonos y regalándonos gestos de cariño. Nos sorprende que la mayoría son hombres. Nos dicen que ellas no suelen quedarse a estas celebraciones, se ve que no está muy bien visto. Las pocas mujeres que quedan visten de brillantes saris mientras ellos van más informales. Conocemos a los novios y les felicitamos y agradecemos el poder estar allí en este día tan especial para ellos.

La novia, Asha, es de otra localidad, Negombo, al oeste del país. Él , Upul, es del pueblo donde nos encontramos.

Nos cuentan que llevan varios días de celebración, la familia del novio fue a la localidad de la chica a hacer la ceremonia del pañuelo. Celebraron dos días allí y luego vinieron a Tissamaharama donde concluirán el enlace para quedarse a vivir juntos aquí, en el pueblo de él. 

Seguimos viendo el panorama con las miradas de todos los invitados en nosotros. No nos incomoda ya que dábamos por hecho esta situación antes de ir. El despliegue del evento es total, cada poco van echando diferentes tipos de pirotecnia, las luces y decorados en medio de la nada es espectacular. 

Pasamos a cenar, hay preparado un buffet con diferentes opciones culinarias típicas del país que no es muy conocido precisamente por la variedad de comida. Nos servimos un popurrí de arroz, garbanzos, pollo, albondigas, verduras, etc. Todo cómo no picante pero muy rico. Comemos junto a nuestro acompañante y unos amigos suyos con las manos, no hay cubiertos.

Después de cenar nos llevan a la zona de marcha, al aire libre, donde están un grupo de chicos bailando a modo desenfreno con música variada al estilo de los autos de choque de feria mezclado con un “calorrismo” tipo bolliwood. 

La mayoría están bastante pasados y me integro en el baile sintiéndome uno más de la fiesta. 

Entre luces, humo, fuegos artificiales y calor húmedo, decidimos hacer un pensamiento de ir despidiéndonos  ya que al día siguiente tenemos nuestra visita al parque nacional de Yala a las 4 de la mañana. Es momento de descansar. Kalú nos lleva de vuelta a nuestro hostel en su scooter. Nos acostamos emocionados por lo vivido con un sentimiento de enorme agradecimiento. 

GRACIAS

56 Compartir